| Letras: Huesos
¿Cómo te voy a querer? Estando flaca como estás,
mis besos se pueden perder sin sitio donde aterrizar.
De noche llegan a mí los gritos de tu corazón,
me dice que quiere huir, casi no cabe en su prisión...
¡Porque eres Huesos! ¡Huesos!
Tú eres sólo huesos unidos por muy poca piel;
delgada como el viento, suave como un alfiler.
¿Cómo te voy a abrazar? Que es lo que yo querría hacer;
¿y por donde ye voy a coger para salir a pasear?
La gente no me deja en paz: "Tú no eres un muchacho normal",
pero eso a mí me da igual, eres la flaca que me hace feliz...
¡Porque eres Huesos! ¡Huesos!...
Te digo que te quiero y lo puedes creer,
lo único que pasa es que casi no estás;
a veces me pregunto si serás realidad,
si sólo eres un sueño o eres espiritual.
¡Huesos! ¡Huesos!...
¿Cómo te voy a querer?...
Jamón de mono
El mono en su palmera se despierta; descubre a su mamá en el suelo muerta.
-"¡Mamá! ¡Comida! ¡O pierdo la vida!"-
La selva penaliza de por vida al mono que no encuentra su comida.
-"¡Mamá! ¡Comida! ¡O pierdo la vida!"-
El mono mira al cielo mientras canta, y lo hace con un nudo en la garganta.;
el mono ya no quiere sus juguetes, hora sólo quiere cacahuetes.
¿Come el mono cacahué?
No se quiere morir, parece que prefiere vivir,
después de mucho andar decide pararse a descansar.
El mono se sienta ante un almacén y cuando lo ve no lo puede creer,
entre otros productos contiene el almacén cacahué...hué!
El mono ya no llora, se siente fuerte y piensa que ha tenido mucha suerte;
el muy imbécil cree que su comida, le puede ya durar toda la vida.
Hoy es el día del mono lechón, su día de suerte, su gran ocasión,
tiene cacahué rico para comer. Tantos que no caben en un camión.
No hay nada tan jodido como el hambre, que puede convertirte en un fiambre.
-"¡Salvé! ¡La vida! ¡Ya tengo comida!-
El mono adquiere el rango de un artista, tiene más tiempo libre que un taxista,
hasta que una noche sin darse cuenta, come mil cacahuetes y revienta
Rosa de los vientos
Como un guerrero tengo el viento a favor;
tengo una espada bruñida de sangre y sudor;
tengo dos tibias cruzadas sobre un trapo negro.
Ataque o me repliegue siempre tiro de hierro.
Pero tú llegas como un alud,
como tromba que amenaza con anularme por siempre jamás.
De caballero mi código es el honor
y mi palabra vale lo que valgo yo.
Mi escudo de armas dibuja perro sin raza,
olivo moro y arreos de caza.
Pero tú llegas como un fogonazo y proclamas
ser el trueno que mata y ante el que hay que sucumbir.
Lejos, lejos, no se ve el final;
algo me arrastra, me dejo arrastrar.
Lejos, lejos, me dejo arrastrar;
Rosa de los vientos, me quieres tragar.
Y he pensado en volver a campo abierto, en solitario,
a pecho descubierto y evadir la emboscada que significa tu mirada;
el alma en las pupilas y que todo me dé risa.
Te quiero bastante
Te quiero bastante
¡Te quiero mucho! ¡Te quiero mucho! ¡Te quiero mucho, amor!
¡Te quiero mucho! ¡Te quiero mucho! ¡Te quiero mucho, amor!
Y si no te lo crees mira lo que hago sólo por tu querer.
Y si tú no me quieres a mí, yo voy a enloquecer.
Esta noche voy a lanzarme vestido de aviador,
desde el balcón de tu casa, cegado por la pasión.
Si tu madre o las vecinas te preguntan la razón,
sólo existe un motivo... y es que estoy loco por tu amor!
Esta noche voy a lanzarte vestida de aviador,
desde el balcón de tu casa, cegado por la pasión.
Si tu madre o las vecinas te preguntan la razón,
sólo existe un motivo... y es que estoy loco por tu amor!
Tú me sobrevuelas
Tú me sobrevuelas
Muy dentro del bosque, sobre un manto de humedad;
sentados muy juntos te contemplo, te oigo hablar.
Mientras, me has pintado la noche de carmín,
me señalas el cielo que se abre para ti.
De repente miro y tiemblo porque ya no estás.
Entre nubarrones el viento te llevará;
por el cielo cruzan brujas del alba.
Me siento estremecer, tu mirada es azabache.
Escapastes entre alientos de fuelle y hoguera ululante;
te vas ¿qué será de mí?
Sopor, duermevela, incertidumbre ¿dónde estás?
Espero señales, saber que regresarás.
Con las puntas de tus dedos rózame;
noto tu presencia, Dios del cielo, ahí estás.
Tendido en tus ojos me miro en tus ojos.
Bruja volandera de entrevientos y cerrojos;
de tormenta y vientos tú me sobrevuelas,
y por un instante tu mirada es negra.
Albas de zozobra y desapego terrenal.
Encuentros de cielo que me aturden, déjame escapar.
Entrelanzamientos de acoso a mi debilidad.
Mi remolino de estrellas, quiero estar donde tú estés.
Noto que se abate ese espíritu que fui.
Noto que se abate ese espíritu que fui.
Vamos a ver
Llegan las vacaciones... ¿A dónde nos podremos ir?
Iremos a la playa, al campo, al monte o al jardín.
Pero esos sitios no son de los que hacen reir.
Creo tener la solución: ¡Vamos a Ver!
Ver es un buen sitio, barato y sin complicación.
Ver está muy cerca; no hace falta ir a la estación.
Si te quieres divertir, escucha con atención,
dos veces lo voy a decir: Vamos a Ver (una vez), vamos a Ver (dos veces).
Si quieres ir a un sitio singular;
turistas de una clase especial;
no hay embotellamientos allí;
¡seguro que es un sito especial!
¡Vamos a Ver, vamos a Ver!
Hoy no cruzo
(Q. Portet / P. López / M. García / Q. Vilaplana / J. L. Pérez)
Instrumental.
Huesos (1983)
¿Cómo te voy a querer? Estando flaca como estás,
mis besos se pueden perder sin sitio donde aterrizar.
De noche llegan a mí los gritos de tu corazón,
me dice que quiere huir, casi no cabe en su prisión...
¡Porque eres Huesos! ¡Huesos!
Tú eres sólo huesos unidos por muy poca piel;
delgada como el viento, suave como un alfiler.
¿Cómo te voy a abrazar? Que es lo que yo querría hacer;
¿y por donde ye voy a coger para salir a pasear?
La gente no me deja en paz: "Tú no eres un muchacho normal",
pero eso a mí me da igual, eres la flaca que me hace feliz...
¡Porque eres Huesos! ¡Huesos!...
Te digo que te quiero y lo puedes creer,
lo único que pasa es que casi no estás;
a veces me pregunto si serás realidad,
si sólo eres un sueño o eres espiritual.
¡Huesos! ¡Huesos!...
¿Cómo te voy a querer?...
No puedo más
A veces me pregunto cuánto tiempo podré seguir sufriendo esta humillación,
siempre estoy escalando tu ventana, debe de haber otra entrada en tu habitación.
Me acerco sigiloso hasta tu casa
me escondo en las esquinas, cada noche igual,
y cuando las vecinas me preguntan les digo siempre que no puedo más.
Dices que lo sientes de corazón, pero que tiene que ser así,
que cuando cruzo por tu ventana, sientes una emoción singular,
pero para mí es tan desagradable, no creas que me gusta escalar,
y mientras espero que esto se arregle, no pararé nunca de gritar:
¡Eh; Eh; Eh! ¡No puedo más!
No pue-puedo más, por una vez quiero entrar por la puerta como un hombre normal.
Hazme sufrir
No intentes complacerte, hazme sufrir,
pégame puñetazos en la nariz.
No, caricias dulcísimas no, besos escuálidos no, lo que quiero es ser infeliz.
No intentes convencerme para bailar,
prefiero estar aburrido y dormitar.
No, veladas fantásticas no, bailes frenéticos no, lo que quiero es que me hagas sufrir.
Rómpeme con un martillo algunos dedos de los pies,
vamos a un sitio tranquilo y arráncame la piel.
¡Ay ay ay! ¡ ay ay ay!
Rómpeme los huesos y arrójame por la ventana,
párteme la cara en mil pedazos, te lo pido por favor.
Hace años que no río y eso está bien.
Ja Ja Ja
Imbéciles hablo en serio
¡Nosotros también!
Rómpeme con un cepillo algunos dientes de los pies,
pégame puñetazos en la cerviz...
Portugal
Explotan las calles y yo estoy aquí,
mirando a la gente, soñando en volver...
Las tardes de cine ya no puedo más.
Ginebra y pastillas de dormir.
Carreras en coche de acá para allá,
límite de zona ya te encontraré
volviendo de día siempre hasta el final
aunque pierda el tiempo me da igual.
(Se fue anoche de la ciudad
y yo sigo saliendo.
Buscándola de bar en bar,
me sigo engañando...
el día cinco en Portugal).
De las montañas hasta el mar
vagando por el frente.
Terror a la inseguridad...
tormenta en las vanguardias...
...nunca llegaste a Portugal.
Amenazan guerra y yo estoy aquí
ladrando a los perros, pensando en huir,
las tardes de sueño ya no aguanto más,
me rompo en pedazos al hablar.
Nos dieron las ocho, me quise morir,
adios... no me busques, yo te encontraré.
Si quieres llamarme, el 303...
la gente te arrastra hacia el andén.
De un lado a otro del canal,
vagando por la noche.
Terror a la inseguridad...
tormenta en las vanguardias...
nunca llegaste a Portugal...
Disneylandia
Sí, siempre decías: "quédate",
y al final, tú volviste a la calle.
Cuero negro y ganas de beber
sin saber en qué barrio quedarte.
Disneylandia, no existe ya para ti.
No hay dinero, no, no saliste nunca de aquí.
Siempre igual, siempre estás igual.
Siempre igual, siempre estás igual.
Vueltas en la cama sin parar,
no está mal, sólo duermo más ancho.
Nadie viene nunca, ¿dónde están?
No han llamado más, no me echarán de menos.
Siempre quise largarme no estar aquí,
tú decías, sí: "Por mí vete, déjame en paz!
¡déjame! ¡Vete de una vez! ¡déjame!"
Yo rompia el tiempo sin saber ni qué hacer,
ni a qué carta quedarme.
¡Dios! La de problemas que me da
pero no está mal, si tú te vas me muero.
Me decías, por la noche a dónde iré...
cuando vuelvas, sí, cuando vuelvas te mataré.
¿Dónde estás, dónde puede estar?
¿Dónde estás, dónde puede estar? ¿Dónde estás?
Mi novia se llamaba Ramón
Estoy triste. Ayer mismo mi novia murió,
tan bonita y un camión me la atropelló.
Su bello cuerpo quedó aplastado,
su cráneo botó como un balón,
su nombre no es de los que se olvidan
mi novia se llamaba Ramón.
Tantos años aliendo juntos a pasear
y el dinero que con ella yo llegué a gastar,
ya nunca más iremos al baile,
ya nunca más iremos al bar,
todo se convirtió en un recuerdo,
mi novia se llamaba Ramón.
Mi novia se llamaba Ramón,
y eso que más da, se murió muy deprisa,
las palabras que terminan en "ón"
esas suelen ser para morirse de risa.
Mi novia se llamaba Ramón,
y esos que más da, una chica muy lista,
sus besos, sus palabras de amor,
se van a quedar siempre en la autopista
como notas de una canción.
Conflicto armado
La vi ayer venir, fundiendo a su alrededor.
¡Ya está! -pensé- se lo digo y a lo mejor...
La suerte me acompañó, andamos hasta el portal
su mirada me mató, mi cuerpo por fin salvé.
Llamé, verá, anoche la conocí.
No está, no. No sé, ha salido y no volvió.
La busco desde hace un mes, se lo dices tú si la ves.
La única posibilidad de sobrevivir al final
en esta maldita ciudad eran tus miradas asesinas.
Ahora no puedo volver, su arcángel me atacará,
no entiende que existas tú, que baste con una vez.
Perdí, lo sé, aún me queda la ilusión.
Da igual, sí, ya está, creo que sobreviviré.
Conflicto armado en Irán.
¡Peligro! Según radio Clash.
Conflicto armado en Irán.
¡Peligro! Según radio Clash.
Conflicto armado en Irán.
¡Peligro! Según radio Clash.
Hay guerra en mi habitación,
si buscas me encontrarás...
El himno de los cazadores de vacas
Se van los cazadores, se marchan a cazar con flechas y con arcos.
Extrañas oraciones en forma de canción. El jefe da instrucciones,
las mujeres y los niños en chozas de madera
esperan sus filetes de carne de primera.
Cazadores de vacas: cantadnos vuestro himno,
¡cantad! ¡Ah aaaah!
Hace ya varios meses, no hay nada que comer, los viejos se lamentan.
Mordedores de Caucho sin nada que comer mataron sus rebaños.
Las muchachas de la tribu, con pieles de ternera
despiden a los hombres que van a las praderas.
Cazadores de vacas: cantadnos vuestro himno,
¡cantad! ¡Ah aaaah!
Parten de madrugada, nadie sabe por qué, cazadores de vacas.
Escarcha en sus cabellos, zapatos en sus pies, cazadores de vacas.
Las mujeres y los niños en chozas de primera,
esperan sus filetes de carne de madera.
Cazadores de vacas: cantadnos vuestro himno,
¡cantad! ¡Ah aaaah!
El faro del fin del mundo
Llegué a la tierra de lo simple
por los caminos del cansancio y de la soledad,
crucé paisajes desdentados
los niños tienen todo el día para jugar.
No he perdido la constancia,
no he luchado para luego abandonar,
me han dibujado sonrisas,
y al dar la espalda me han querido apuñalar.
Ni castigo a los vencedores
ni a los vencidos redención,
si cruzas para de reirte,
si vuelves rómpe el porvenir.
Dejé la fábrica del hielo,
corrí contento, loco de feliz por ti.
Busqué a Susana en los cines del barrio
toda la tarde hasta que me emborraché.
Aventurero búscate no sé bien qué,
pequeños heroes de revista,
soy un insecto en la inmersidad.
Ni castigo a los roedores
ni a los vencidos redención,
si cruzas para de reirte,
si vuelves romperé el porvenir.
Moscas aulladoras, perros silenciosos
Era el final y el cielo gris, la duda, si parar o seguir.
El callejón, la oscuridad, no nos dejaron elegir.
Tú junto a mí, ¿y ahora qué? Te miro y ya no sé lo que hacer,
estuvo mal no sé por qué lo cuentas y no sé qué decir.
Era el final y el cielo gris, no hay dudas, sólo queda seguir.
Un extraño silencio y yo temblando me dejo abrazar,
mírame, soy un chaval, llorando dices: "ya lo sé".
Cuarenta y dos y aún estás muy bien, tú siempre sola en aquel bar.
Mi seriedad, yo dieciséis, me hicieron al principio dudar.
Luego pensé -qué tonto soy- miraste y te dije no sé qué.
Pensaba que no ibas a querer. La duda, si parar o seguir.
Al principio, tú viste en mí alguien con quién pudiera hablar.
Poco a poco pensaste, no, no me querrá compadecer.
Cielo rojo, estrellas, no hay luces en el callejón.
Gatos muertos, puertas, vértigo en la oscuridad.
Cuerpos rotos, guerras, tardes en el "Rocambol".
Borracheras tristes, siempre a toda velocidad.
Un extraño silencio y yo temblando me dejo abrazar,
mírame, soy un chaval, llorando dices: "ya lo sé".
Al principio, tú viste en mí alguien con quién pudiera hablar.
Poco a poco pensaste, no, no me querrá compadecer.
Cielo rojo, estrellas, no hay luces en el callejón.
Gatos muertos, puertas, vértigo en la oscuridad.
Rabia en las miradas, no hay tiempo para pensar
Golpes secos, sangre, vuestra ley es desigual.
Cuerpos muertos, guerras, tráfico en el barrio sur.
Carreteras sin curvas siempre a toda velocidad.
Cielo rojo, estrellas, no hay luces en este país |