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Combustión (incendio) - Maqueta
Ardió mi memoria y el mundo, bosque en
llamas, calcinó despechos, traiciones, deslealtad, mentí y me mentiste, y me
sentí caleidoscópico insecto.
Ardió mi memoria (ardió mi memoria) y el mundo, bosque en llamas, ardió mi
memoria y el mundo, bosque en llamas, calcinó despechos, traiciones,
deslealtad, mentí y me mentiste, y me sentí caleidoscópico insecto, mentí y
me mentiste, y me sentí caleidoscópico insecto.
Ardió mi memoria y el mundo, bosque en llamas
Ardió mi memoria - Versión acústica de estudio 2005
Yo vi a la mujer de cabellos ondulados de
sierpes bajar corriendo por la ladera hacia los llanos donde la fiesta
silva.
Vi los brillos en el borde de las copas durante aquella noche.
Vi a los hombres, dura piel morena, en el temblor lejano del polvo de la
pista.
Vi flotar herrumbre de rejones en un instante que clava se gira a mirarte.
Supe del metálico rugido de motores en su efímera carrera hacia el confín
del horizonte. Ardió mi memoria y el mundo bosque en llamas calcinó
despechos, traiciones, deslealtad.
Mentí y me mentiste y me sentí caleidoscópico insecto:
Polvo y alas rotas en el temblor de una partícula de nada.
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos multitudes me dejas solo?
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Polvo y alas rotas en el temblor de una partícula de nada.
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos multitudes me dejas solo?
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Vi barbados hombres cabalgar aceros rodantes, anclar y resoplando morir por
unas horas al desmayo del sueño.
Vi puertas entreabiertas, escuché extraviadas risas; murmullos, jadeos y un
día que nacía. (Tormenta de mares de lágrimas).
Vi flotar, herrumbre de rejones en un instante clavada que te giraste a
mirarme.
Supe en tu quejido, carne insomne, de mi efímera carrera hacia el confín del
horizonte. Polvo y alas rotas en el temblor de una partícula de nada.
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos (¿por qué...) multitudes me dejas solo?
(...me dejas solo?)
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Polvo y alas rotas en el temblor de una partícula de nada.
(¿por qué me dejas solo?)
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos multitudes me dejas solo?
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Ardió mi memoria y el mundo bosque en llamas, ardió mi memoria.
Reír, reír - Inédita
De un cielo púrpura saqué la espuma,
no todo van a ser amargos besos de hiel,
de una cortina de agua en la lejanía
vestigios irisados como anzuelos
que pusieran alas a mis pies.
Reír, reír, de la risa saqué arrestos,
ánimos y un paso más.
De la risa saqué fuerza,
que han sido muchos pasos si miro hacia atrás.
Reír, (reír)
rudimentario cebo.
Reír, (reír)
para usar en los días inhóspitos.
Reír, (reír)
reírse de uno mismo. Reír, reírse, sonreír.
Cuando empezar el día es subir otro peldaño
de tu escalera hacia el cielo.
(De tu escalera hacia el cielo)
Cuando empezar el día es subir otro peldaño
de tu escalera hacia el cielo.
De la boca de un pez saqué la lluvia,
no todo van a ser besos untados en miel,
y ese olor montaraz y gris de lejanía,
vestigios disfrazados en dulce rostro de mujer.
Reír, ser consciente o inconsciente;
seamos mañana pétalos de luz,
reír al sueño que es polvo, barro y paja;
es hilar hebras doradas de eterna juventud.
Ya pueden agitarse las ramas del árbol donde vivo
y susurrarme
(y susurrarme) todo es nada, (todo es nada)
porque el futuro es un bello planeta a visitar en bicicleta,
te regalo flores y el día habrá valido la pena.
Reír, (reír) rudimentario cebo.
Reír, (reír) para usar en los días inhóspitos.
Reír, (reír) reírse de uno mismo.
Reír, reírse, sonreír.
Cuando empezar el día es subir otro peldaño.
Cuando empezar el día es subir otro peldaño.
Si te vienes conmigo - Versión acústica de estudio 2005
Quiero un amor que cubra con teja de cañón
esta herida abierta.
Un amor compadre y jaranero que me abra los ojos
y cierre para siempre aquella puerta.
Si te vienes conmigo.
Si te vienes conmigo pararemos a la vera del camino para ver los árboles
vestidos de hojas.
Si nos vamos juntitos volaremos confundidos
entre jilgueros y rosas.
Quiero un amor que cubra con teja de cañón
esta descubierta.
Un amor formal y dominguero
que arranque la venda
y cierre para siempre aquella puerta.
¡Ay!... Si te vienes conmigo.
Si te vienes conmigo.
Si te vienes conmigo pararemos a la vera del camino para ver los árboles
vestidos de hojas.
Si te vienes conmigo volaremos confundidos
entre jilgueros y rosas.
Si te vienes conmigo.
Si te vienes conmigo ¡ay! partiremos sin destino hacia algún lugar perdido.
Seremos ácratas de bajo consumo.
Devoradores de libros de bolsillo.
Literalmente.
La rosca desgastada del beso de tornillo.
Instalados en un tiempo variable.
Hablar por hablar, no hablaremos más.
De los deseos que quedan para siempre en un estante.
Viviremos en sesenta y cinco metros cuadrados,
De la templada vida de los leones en las estepas.
O mejor nos moveremos.
Inmoderados.
Seremos paseantes, pájaro que levita, romero entre peñascales,
O nos moveremos en zig-zag continuamente.
Inmoderados.
Amantes agrestes de ala rota.
Granada, Federico, cuadrúmanos, cañahueca.
De vidas contiguas que nunca se miran.
De unas sierras de Granada que estuvieron vivas de labriegos con turbante.
De historias antiguas, de amores eternos,
De por qué buscamos miradas. de celos, de infiernos.
De por qué buscamos miradas
De un mundo habitado por sabios tan humildes.
Cuando la tormenta arrasa en las madrugadas,
como el hatillo de un caminante
Viento ardiente - Inédita
Se vive sobre rizo de ola, se vive sobre
nimbos,
sobre ciudad erizada en rascacielos,
bajo una incierta luz primera y última.
Viento ardiente que besó las arenas,
las arenas de un desierto que duerme muchas lunas,
muchas más allá de tu casa o tu conciencia,
viento ardiente, protege a nuestra aldea.
Hay cúmulos y cirros sobre el telón de la tarde suspendida.
En una vaga sensación, al nómada de sentimiento y convicción
antes de cada partida.
Ahora que vivo la mejor de las vidas porque soy
amigo de una flor de veinte años.
Se vive entre el tráfico,
en medio del estruendo;
atrofiados para oír el silencio.
Se vive en años trémulos que menguan o anhelando partir,
siempre anhelando estar en todas partes.
Partir.
O ver pasar el mundo desde la ventana de nuestros tibios ojos.
O atravesarlo en imparable viaje de huracán pasando.
Viento ardiente que besó las arenas,
las arenas de un desierto que duerme muchas lunas,
muchas más allá de tu casa o tu conciencia,
viento ardiente, protege nuestra aldea.
Hay cúmulos y cirros sobre el telón de la tarde suspendida.
Porque vivo la mejor de las vidas porque soy
amigo de un amor de veinte años.
Vivimos con la vaga sensación del que fue nómada,
vivimos sin vivir en nos.
Ahítos, mas con hambre atrasada.
De rodillas, intentando erguirnos (gesto digno).
Dando palos de ciego (hay más molinos que Quijotes)
casi siempre atesorando decepciones.
En la ciudad erizada en rascacielos.
Con una escasa fe.
Escasa y última.
(Viento ardiente)
Viento ardiente que besó las arenas,
las arenas de un desierto que duerme muchas lunas,
muchas más allá de tu casa o tu conciencia,
viento ardiente, protege a nuestra aldea.
Volvíamos tarde - Inédtia
Volvíamos tarde.
Una luna mesteña, soleada, preñaba las higueras.
Andábamos nocturnos, seres fatuos, pespunteados, imperfectos.
Simples almas deshuesadas.
Alegres como jóvenes caballos rebrincábamos palabras; derrochando,
excéntricos.
Y un timón de nada, lánguida, difuminaba nuestras sombras fundiéndolas con
el alba. Nuestra luminaria, chispa escasa.
Volvíamos tarde.
De una seña antigua, de un pasado remoto anhelando escaparnos.
Escapando anhelamos diluirnos en placeres aleados.
Infinitos. Repetirnos presentes.
Recuerdo que de pronto nos paramos a abrazarnos a beber de la existencia.
Recuerdo que en ese mismo instante, un gato evanescente ajeno a las
parafernalias del humano y sus proezas saltó de la cuneta a nuestras
piernas.
Alegres como jóvenes caballos rebrincábamos palabras; derrochando,
excéntricos.
Y un timón de nada, lánguida, difuminaba nuestras sombras fundiéndolas con
el alba. Nuestra luminaria, chispa escasa
Sólo amar - Inédita
Podrías brotar camino de bambús, si tú
quisieras.
De rama eléctrica, de verde látigo, juncal, derecho hacia un cielo sesgado.
Hacia un cielo sesgado.
Podrías soñar en humo, en dudas a dos aguas o esperanzas que huelen a savia
nueva que saben a manzanilla.
Prendidos instantes, beber podrías en mirada de niña.
(Podrías sólo amar)
O sólo amar (podrías)
en susurro de cisne, en pradera de sirga.
(Sólo amar)
O amar la vida, ribera de un río, sentada apacible.
Ver pasar los años que se acercan azules como balandras.
Podrías sólo amar o tan sólo soñar.
Podrías brotar camino de bambús si tú quisieras.
Amar cuando aleteas de manos y esperas sobre piel desnuda.
Podrías soñar en humo, en dudas a dos aguas o esperanzas.
Solo amar, soñar sobre corrientes,
escapar del alma y sus escombros.
Soñar sobre corrientes alejada, tan lejos del alma y sus escombros...
Soñar sobre corrientes, navegando, buscando aquella vida de agua mansa.
Prendidos instantes, beber podrías en mirada de niña.
(Podrías sólo amar)
O sólo amar (podrías)
en susurro de cisne, en pradera de sirga.
(Sólo amar) Soñar podrías, dormidos instantes en mirada de niña.
Podrías sólo amar.
Sólo amar.
Sólo amar.
Una tarde de sol - Versión acústica de estudio 2005
Que pena no ser ave de paso ni derrota de
carta marina.
Que dulce ser el trapo blanco henchido al viento
del velero que alegre se encabrita.
Que lento es ser ciprés creciendo erguido al cielo
y saber que todo en este mundo necesita su tiempo.
Que pena no ser ave de paso
ni proa que acuchille siete mares.
Ni zarcillo de oro plata de joven pastora
que descalza sube hasta los valles.
Busco en el ruido de las plazas,
busco en las calles de ciudades que ya no recuerdo,
en el perfume de mujeres que pasan, en los silencios cuando ellas no hablan.
Que pena no ser ave de paso
ni arrecife sobre barra de corales,
al alba pálida ave de paso que flota
sobre espumosos mares.
O destello de un pez de hoja de lata,
flor de agua que relumbra y nada en los estanques.
Busco en las plazas,
busco en las calles de ciudades que ya no recuerdo,
busco el perfume de mujeres que pasan,
en los silencios cuando ellas no hablan.
Guardo una tarde de sol,
una tarde de sol por si hace falta,
ese es un tesoro que nadie podrá arrebatarte,
guardo una mirada risueña que nada pretenda,
guardo en los bolsillos el sabor de la piel de las naranjas.
Niña candela - Versión acústica de estudio 2005
Guapa Candela.
Candela niña.
Panal de abejas.
Candela chica.
Frontil de avispas.
Niña Candela. Panal de abejas.
Candela chica.
Frontil de avispas.
Guapa Candela.
Con un vestido de papelillo de filigrana,
festoneado de lamparillas de plata falsa.
Te vi bailando zorongo (punta en botín)
comiendo almendras, con la mirada ausente,
prendida de las candelas.
¿Que turba tu paz?
¿que roba tu alegría?
Hoy quiero alegrar tu noche con esta humilde cantería.
Niña Candela,
frontil de avispas,
que quiero velas del humo dulce
que tenue redibuje tus esquinas.
Volar contigo sobre las calles,
barrio Carmelo,
como herrerillos que nunca se han de posar en el suelo.
En esta noche de clara luna que mayo amansa,
la orquesta arranca fanfarria viva de contradanza.
Blanca de harina bailando,
volando vas,
prendido el talle,
arrebolada en gozo colgada del aspirante.
Relumbra tu faz.
Revives nueva y creces
que con paciencia,
al descuido y una linterna pican los peces.
Guapa Candela.
Candela niña.
Panal de abejas.
Candela chica.
Frontil de avispas.
Niña Candela.
Saco de Risas.
Palmito de espiga.
Virgen dormida.
Blanca de Harina.
Negra de oliva.
Pica de ortiga.
Orgullosa y mohína.
Cuando caminas la más silvida.
Nueva y antigua.
Pajarica en delta de ave marina.
Barquita y vela.
Salpicadica, salá-salina. ...
Candela niña.
Guajira a ratos, jauría de gatos.
Perrica fina.
La macedonia.
Reina de Troya.
Corona espina.
Aleta en pez de La Martinica.
De los maizales la más querida.
Cresta gallina, la malandrina.
Niña Candela.
Balsa de riego, nunca piscina.
Puño y machete.
Piel de campiña.
Badajito y cuerda de campanilla.
Kiriki en gallo, patas de pico.
Alga en sargazo. Ombú marino.
Agua de mayo. Amor sin llanto.
Caja de escobas. Garbanzo en olla.
Tiesa de huesos. Salmón salmuera.
Bacaladera, bigote en fiera. Niña Candela. La del Chaparrón.
La que no tiene prisa. Que se para a hablar con las vecinitas.
Salamanquesa. Voz de ocarina. Candela niña.
Manos de Albahaca. Cintura fina.
Que habla derecho. Que habla sin prisa.
Que nunca miente ni busca enredo.
Que come deprisa. ¡Que no tengas prisa!
Para que no se duerman mis sentidos -
Versión acústica de estudio 2005
Háblame en la hora calma de la media noche.
Háblame para que no se duerman mis sentidos, háblame.
De lejanas tierras donde el único dios sea el sol.
Donde se vive al rumor
de las hojas del sicómoro mecidas de brisa y calor.
Cuéntame fracasos, vida, rumbos de pintores locos.
Háblame de la calima de las noches
cuando tu amante de amantes huyó.
De Cartago a las puertas de Roma,
o de la Sevilla mora.
De claveles de revolución.
De las vueltas que da la tuerca.
De los amores que son prisión.
Va y viene mi alma de esponja.
Viene y va si tú me hablas,
si tú me cuentas cosas.
Barquera, monte, montera.
Viene y va mi alma viajera.
Linda zagala, si me quisieras.
Va y viene linda barquera si tú me miras de esa manera.
Háblame en la hora calma de la media noche.
Háblame para que no se duerman mis sentidos,
háblame.
De Cádiz fenicia, o de la Córdoba que abrigaba su mezquita.
De Chagall o de los poetas andaluces del destierro.
De porqué claveles para una revolución.
De las vueltas que da la tuerca.
De los amores que son prisión.
Va y viene mi alma de esponja.
Viene y va si tú me hablas,
si tú me cuentas cosas.
Va y viene mi alma guerrera.
Viene y va si tú me hablas, si tú endulzas la espera.
Barquera, monte, montera.
Viene y va mi alma viajera.
Linda zagala, si me quisieras.
Va y viene linda barquera si me sonríes de esa manera.
Barquera, monte, montera.
Barquera, monte, montera.
Serena barca - Versión acústica de estudio 2005
En un Carnaval,
Cái de la chirigota,
de manos que buscan el amor
en gotas de mistela.
¡Ay! Sobre las caderas de la noche marinera
al titilante brillo del vals del oleaje,
En la ensenada azul donde mi amada espera.
Que amurada a la espuma de gozo reverbera.
Serena barca,
en la que rema mi reina,
reina de mares,
de las finas dagas.
Serena barca,
en la que reina mi amada.
Que duerme Cái,
en mimbre y damajuanas.
Serena barca.
Fue en un carnaval
de ese Cái chico,
azar de siemprevivas,
espejo de alondras en tus cielos y patria,
ese lugar donde el espíritu apacenta
entre sueños engarzados
en fenicias anclas y pueblos marineros.
Y en un paisaje azul de pájaros y oteros.
En un paisaje azul.
Serena barca,
en la que rema mi amada,
reina de mares
de las finas dagas.
Serena barca,
en la que reina mi amada.
Puerto de Santa María,
puerto de lindas damas.
Serena barca.
Viento ardiente - Versión 2005 inédita
Se vive sobre rizo de ola, s
e vive sobre nimbos,
sobre ciudad erizada en rascacielos,
bajo una incierta luz primera y última.
Viento ardiente que besó las arenas,
las arenas de un desierto que duerme muchas lunas,
muchas más allá de tu casa o tu conciencia,
viento ardiente,
protege nuestra aldea.
Hay cúmulos y cirros sobre el telón
de la tarde suspendida.
Es una vaga sensación,
al nómada de sentimiento y convicción
antes de cada partida.
Se vive entre el tráfico,
en medio del estruendo;
atrofiados para oír el silencio.
Se vive en días trémulos que menguan,
anhelando partir,
siempre anhelando estar en todas partes.
Partir.
O ver pasar el mundo desde la ventana
de nuestros tibios ojos.
O atravesarlo en imparable viaje de huracán pasando.
Se vive entre jirones de bruma.
Se vive como en sueños,
sobre ciudad erizada o bajo un cielo
donde la luz escasa, incierta, es última.
Viento ardiente que besó las arenas,
las arenas de un desierto que duerme muchas lunas,
muchas más allá de tu casa o tu conciencia,
viento ardiente,
protege a nuestra aldea.
Viento ardiente.
Vivimos con la vaga sensación del que fue nómada,
vivimos sin vivir en nos.
Ahítos, mas con hambre atrasada.
De rodillas, intentando erguirnos
(gesto digno).
Dando palos de ciego
(hay más molinos que Quijotes)
casi siempre atesorando decepciones.
En la ciudad erizada en rascacielos.
Con una escasa fe.
Escasa y última.
Viento ardiente que besó las arenas,
las arenas de un desierto que duerme muchas lunas.
Viento ardiente,
protege a nuestra aldea.
Paloma de cresta de Gallocanto - Inédita
Sabré tu nombre,
con hebras de hilo.
Que te espero en la fuente del beso.
Saltarina y clara.
Azafrán y peinetas de chirla
si te duermes al borde del agua.
Sasafrás y peinetas de espina
si te bañas en poza bien clara.
Paloma cresta de Gallocanto,
turbia va el agua de tus barrancos.
Paloma cresta de Gallocanto,
clara va el agua de tus barrancos.
Sendera en senda soleada y sola,
que lleva a un bosque bordeado en ola,
bordado en aves del paraíso,
orzas tus velas de nave al filo de un viento alisio.
Sabré tu nombre,
paloma de arroyo claro.
(Pizarra y lasca)
beberé de la fuente del beso,
saltarina y clara,
saltarina y clara.
Saltarina y clara,
saltarina y clara.
Azafrán y peinetas de espinas
si me encuentras al borde del agua.
Alajú y señales de humo
si te bañas en poza bien clara.
Palomita canto cresta de Gallo
que no crezca el cauce de tus quebrantos.
Paloma cresta de Gallocanto,
cuando turbia va el agua por tus barrancos.
Sendera en senda soleada y solitaria
que lleva a un bosque bordeado en olas,
bordado en ave del paraíso,
orzas tus velas de nave al filo de un viento alisio.
Sabré tu nombre,
doncella de blancas manos.
Beberé de tus labios de agua.
Saltarina y clara,
saltarina y clara.
Turbia, saltarina.
Saltarina y clara.
Saltarina y clara,
saltarina y clara.
La media vuelta
Te vas porque yo quiero que te vayas,
a la hora que yo quiera te detengo,
yo sé que mi cariño te hace falta,
y aunque quieras o no, yo soy tu dueño.
Quiero que te vayas por el mundo
y quiero que conozcas mucha gente,
yo quiero que te besen otros labios
para que me compares hoy como siempre.
Si encuentras otro amor que te comprenda
y sientes que te quiere mas que nadie,
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol cuando muera la tarde,
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol cuando muera la tarde.
Quiero que te vayas por el mundo
y quiero que conozcas mucha gente,
yo quiero que te besen otros labios
para que me compares hoy como siempre.
Si encuentras otro amor que te comprenda
y sientes que te quiere mas que a nadie,
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol cuando muera la tarde,
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol cuando muera la tarde.
Te vas porque yo quiero que te vayas.
Navajas de Albacete
Teatre Tívoli de Barcelona, 22 de
noviembre de 2004
En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria
relucen como los peces.
Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.
En la copa de un olivo lloran
dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
se sube por las paredes.
Angeles negros traían
pañuelos de agua y de nieve.
Angeles con grandes alas
de navajas de Albacete.
Juan Antonio el de Montilla rueda
muerto la pendiente,
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes
. Ahora monta cruz de fuego,
carretera de la muerte.
El juez, con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
-Señores guardias civiles:
aquí paso lo de siempre.
Han muerto cuatro gitanos
y cinco cartagineses.
La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ángeles negros volaban
por el aire de poniente.
Ángeles de largas trenzas
y corazones de aceite.
Sara
Plaza de la Quintana de Santiago de
Compostela 20 de julio de 2005
No es que el tiempo lo cure todo
pero puede ayudar.
Yo no supe cómo tratarte
no doy para más.
Sara, dulce, cuéntame
el secreto azul
que se esconde en tus ojos
tibios de animal;
secreto suave que he perseguido
tantas noches sobre tu piel.
Dilo con suavidad,
como hacías ayer,
dime cosas que yo
nunca pueda comprender.
Hubo un tiempo en que sin quererlo,
nos llegamos a odiar
como se odian dos animales
no dio para más.
Sara, dulce, cuéntame
el sortilegio que aprendiste
de las aves del amanecer;
dame el filtro que bebías para amar.
Sara, Sara, dulce Sara
Sara, Sara, dulce Sara.
Secreto suave que he perseguido
tantas noches sobre tu piel;
sabes que sólo soy un salvaje
y que nunca he dado para más.
Sara, Sara, dulce Sara
Sara, Sara, dulce Sara.
La leyenda del tiempo
Campo de futbol del Camí del Mig de Mataró
26 de julio de 2005
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
Sobre la misma columna
abrazados sueño y tiempo.
Cruza el gemido del niño
la lengua rota del viejo.
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
Malva
Pavelló Olimpic de Badalona 14 de octubre
de 2005
Malva, te quise tanto,
Malva, que da risa el pensarlo.
Malva, de amor lloré tanto
que podría caber en un saco de gatos.
Mis sueños son palomas mensajeras que se pierden entre las antenas,
sobre la ciudad,
y no vuelven jamás.
O regresan con una rama de olivo en el pico
y se quedan a esperar,
junto a algún portal.
Tus sueños son redes de pescador.
Cortinas sobre puertas encaladas con un ribete azul,
(como tus ojeras)
Malva, por ellas supe,
Malva, que te estaba perdiendo.
Malva, te tuve tanto,
que podría caber
en un saco lleno de gatos.
Los años que pasan sin ti
son cerezas de un cesto tejido de helechos.
Gorriones intrusos en un nido ajeno.
Y mi andar ya es tan lento,
que solo te siento muy de vez en cuando,
un instante, en el vértigo de alguna canción.
Y sueño con redes de pescador.
Cortinas sobre puertas encaladas con un ribete azul,
que son tus ojeras.
Malva, por ellas supe,
Malva, que te estaba perdiendo.
Malva, te tuve tanto,
que podría caber en un saco de gatos.
Te lloré como para rebasar mares.
Como para reflotar naves
que serán sólo astillas que descubrirán
buscadores de pecios tierra adentro.
En otras vidas, otros mundos vestidos de siglos,
vestidos de asfalto sobre lechos marinos,
sobre caracolas, fósiles y estelas,
en el siempre y en el nunca de nuestro firmamento.
Malva, por ti lloré tanto
que podría llenar
un cestillo de esparto.
En una playa calma
Ciudad Deportiva de Segovia 24 de junio de
2005
Como el hombre de los hielos acechando en
la negrura de un bosque de coníferas
sentí, no sé por qué,
congoja y soledad
aquella mañana de tormenta,
aquella mañana de tormenta.
Miraba cuadros que eran puertas cerradas, recostado en un diván de hotel
de una ciudad del sur,
no sé en qué año,
quizá en el noventa.
Conmigo mismo, a solas,
y sin saber darme descanso.
Si hubiera podido echar ancla
a resguardo de alguna playa calma.
En un florecer de inviernos
lejos del mar abierto,
varado de espaldas al alma.
Más fue tan raudo el vuelo,
tan cambiante el señuelo,
tan rápida la batalla,
tan rápida la batalla.
Salió el sol y fue peor.
Un viento negro arremolinando las adelfas
cuajaba mi ánimo espacial
y me lanzaba a navegar entre aerolitos
a través del ventanal con cortinajes.
A través del ventanal.
Como un hombre de los hielos
(un rudimentario arco y cuatro flechas)
alentado por la inexplicable tentación de la existencia.
Volvió a encapotarse el cielo.
Como la vida. Luz, penumbra, luz.
Conmigo mismo, a solas
y sin saber darme descanso.
Si hubiera podido echar ancla a resguardo de alguna playa calma.
En un florecer de inviernos
lejos del mar abierto,
varado de espaldas al alma.
Más fue tan raudo el vuelo,
tan cambiante el señuelo,
tan rápida la batalla,
tan rápida la batalla.
En la linde del bosque recostado en mi melancolía
instalado como para siempre.
Y a lo lejos la llanura amarilla
iluminada por un escueto sol de invernadero.
Sobre el asfalto,
el estrépito de la ciudad,
latiendo.
Sobre el asfalto
escuchaba, hipnótica, tu voz diciendo:
no sigas sufriendo.
Ardió mi memoria
Campo de fútbol de Salamanca 9 de
septiembre de 2005
Yo vi a la mujer de cabellos ondulados de
sierpes
bajar corriendo por la ladera hacia los llanos donde la fiesta silva.
Yo vi los brillos en el borde de las copas durante aquella noche.
Yo vi a los hombres, dura piel morena, en el temblor lejano del polvo de
la pista.
Vi flotar herrumbre de rejones
en un instante que clava
y se gira a mirarte.
Supe del metálico rugido
de motores en su efímera carrera
hacia el confín del horizonte,
Ardió mi memoria y el mundo bosque en llamas
calcinó despechos, traiciones, deslealtad.
Mentí y me mentiste
y me sentí caleidoscópico insecto:
Polvo y alas rotas en el temblor de una partícula de nada.
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos multitudes me dejas solo?
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Vi barbados hombres cabalgar monstruos de acero rodantes,
anclar y resoplando morir por unas horas al desmayo del sueño.
Vi luces, puertas entreabiertas al cerrarse, escuché extraviadas risas;
murmullos, jadeos y el anuncio de un día negro que nacía.
(Tormenta de mares de lágrimas).
Te vi flotar, herrumbre de rejones
en un instante que pasa
y te giraste a mirarme.
Supe en tu quejido, carne insomne,
de mi efímera carrera hacia el confín del horizonte.
Ardió mi memoria
y el mundo bosque en llamas
calcinó despechos, traiciones, deslealtad.
Mentí y me mentiste y me sentí caleidoscópico insecto:
Polvo y alas rotas en el temblor de una partícula de nada.
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos multitudes me dejas solo?
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Ardió mi memoria
y el mundo bosque en llamas,
ardió mi memoria
Fragua
Plaza de toros de Gijón 9 de julio de 2005
Fragua de los cuatro vientos,
donde de celos forjabas,
para avivar mis desvelos,
ascuas, tizones y brasas.
Que por ti pené tanto que en la pena perdido,
por el miedo a perderte,
perdí lo conseguido.
Ya no quiero tenerte
que no se tiene nada,
ni el reflejo en el agua,
ni el reflejo en el agua de la malcarada.
Fragua del herrero viejo,
el del mandil de buen cuero,
donde remachan los hombres sus penas al vivo fuego.
Fragua de las cuatro botas,
de los cuatro caballeros,
donde remiendan los hombres la herida de los adentros.
Que por ti pené tanto
que en la pena perdido,
por el miedo a perderte
perdí lo conseguido.
Que no me harás otra,
ni ningún desplante,
donde quieras irte,
allá Dios te ampare.
Ya no quiero tenerte
que no se tiene nada,
ni el reflejo en el agua,
ni el reflejo en el agua de la malcarada.
Y ahora cántame gitana,
carita de limo fresco,
por si en tu risa encontrara consuelo
o lindo arabesco.
Serena barca
Campo de fútbol de Macael 1 de octubre de
2005
Fue en un Carnaval,
Cádiz de la chirigota,
de manos que buscan el amor
en gotas de mistela.
Sobre las caderas de la noche marinera
al titilante brillo
del vals del oleaje,
En la ensenada azul donde mi amada espera.
Que amurada a la espuma
de gozo reverbera.
Serena barca,
en la que rema mi reina,
reina de mares,
de las finas dagas.
Serena barca,
en la que reina mi amada.
Que brilla Cádiz,
de mimbre y damajuanas.
Serena barca.
Fue en un carnaval
de ese Cádiz chico,
azar de siemprevivas,
espejo de alondras en sus cielos
y patria, ese lugar donde el espíritu apacenta
entre sueños engarzados en fenicias anclas,
o pueblos marineros.
O en un paisaje azul de pájaros y oteros.
Serena barca,
en la que rema mi amada,
reina de mares
de las finas dagas.
Serena barca,
en la que reina mi amada.
Santa María,
puerto de lindas damas.
Serena barca,
en la que rema mi amada,
reina de mares
de las finas dagas.
Con los hombres azules
Palacio de los Deportes de la Comunidad de
Madrid 28 de octubre de 2005
Sobre mis párpados vela el gallo de la
madrugada,
sobre el péndulo que la vigilia mueve.
Tus rotundas palabras,
tu cortante gesto
son el gélido viento
que silba por las rendijas
de mi pensamiento.
Y es tan grande la tristeza que hoy siento...
Aléjate espejismo del amor eterno,
sólo eres literaria veleidad.
Ni al peregrino das posada
ni al sediento agua
ni al que ansía saber muestras la verdad.
Detesto el tiempo,
la ansiedad lamento.
Descansar sólo quiero,
junto al calor del fuego,
Me amarro al momento,
y lo único que poseo,
con los hombres azules
irme al azul desierto.
Es lo que hoy deseo,
y a ti te deseo
que de cascabeles, pífanos y timbales
se alegre tu camino.
Que nunca te sea adverso el destino.
Que encuentres en tu vida
amigos diáfanos y entretenidos.
Sobre mis párpados velas,
frágil ave de la madrugada.
Eres péndulo que en la vigilia hiere.
Tus cortantes palabras,
tu rotundo gesto
son el gélido viento
que silba por las rendijas
de mi pensamiento.
Y es tan honda la nostalgia que hoy siento...
Aléjate espejismo del amor eterno,
sólo eres literaria veleidad.
Ni al peregrino das posada
ni al sediento agua
ni al que ansía saber muestras la verdad.
Somete el tiempo
apagará el lamento
bajo un límpido cielo
al calor del fuego.
Me acojo el momento
y lo único que deseo es
con los hombres azules
irme al azul desierto.
Es lo que hoy deseo.
Y a ti te deseo que
encuentres tu camino.
Es lo que hoy te deseo
y lo que hoy te escribo.
Carbón y ramas secas
Plaza de toros de Gijón 9 de julio de 2005
Sírvete entretanto
lo que te apetezca.
Redimirte quiero
más sin sobresaltos.
Sobre los tejados se escapa la tarde,
humo de un cigarro que fuma Gardel.
En el dulce licor que me hiere salvaje,
en los garabatos que hago en el mantel.
Esperaré.
Y si no vuelves,
bajo el olivo me quedaré dormido.
Esperaré,
por si te pierdes,
saldrá la luna,
fanalico encendido.
Te regalo mi capa,
mi capa de color grana.
Mi triste sonrisa
alzada en las ramas,
en los gallardetes,
en las banderolas.
Yo te haré un vestido
de un rojo amapola.
Nana del marinero nudo de antojos,
que nadie te amará tanto como yo.
Si ahora pudiese estar mirando tus ojos
iba a estar escribiendo aquí esta canción.
Esperaré.
Y si no vuelves,
bajo el olivo me quedaré dormido,
y dormiré entre libros prohibidos.
Al olvido de un tiempo que añoro,
el que viví contigo.
Mi caballo negro yo te lo regalo.
Carbón, ramas secas al enamorado.
Perdonarte quiero
más no tengo prisa.
Disculpa un momento,
que me desenredo.
Sírvete entretanto,
lo que te apetezca.
Redimirme quiero,
más sin sobresaltos.
Tuyo es el triunfo
sabor amargo
del seco fruto del desencanto.
Laurel del triunfo,
sabor amargo
del seco fruto
del desencanto.
Sobre el oscuro abismo
Auditorio Palacio de Congresos Príncipe
Felipe de Oviedo 25 de octubre de 2005
En los talles de las mujeres te complaces.
En cuadros antiguos
y en herrumbrosas llaves.
En el pasar sereno del cometa
en el cajón secreto de tu armario.
En la luz brillante de las olas.
En el oscuro abismo en que te meces.
De palabras viejas y antiguos verbos,
como el vino viejo que bebes,
es tu aroma
seco de una vida larga.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Junto a las acacias de la orilla
de flores te disfrazas
Y como si todo fuese cierto
te miras en el miedo.
Florecen las malvalocas
en la selva de tu pelo,
mientras te bebes los días
como azúcar de caramelo.
Al refresco de lima,
al refresco salvaje
que la vida se enreda
como bolo de encaje.
Florecen las primaveras
de risas y de aguaceros,
como florecen los campos
de la tierra que más quiero.
A tu lado mi vida
va pasando discreta
entre los naranjos que yo tengo en mi vega.
En los talles de las mujeres te complaces
En los cuadros antiguos
en las herrumbrosas llaves.
En el pasar secreto del cometa,
en el cajón secreto de tu armario.
De palabras viejas y antiguos verbos
como ese vino viejo que bebes
es tu aroma
seco de una vida larga.
Es tu aroma
en la vibrante luz de las olas.
Sobre el oscuro abismo
en que te meces.
Sobre el oscuro abismo
en que me mezco.
Sólo un poco
Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza 10 de
octubre 2005
Los ojos son ventanas,
portales, lagrimales de un vagar terreno.
Guiños tiernos de animal herido,
lotos frescos en párpados abiertos.
Todos somos hijos del vaivén.
Cazador cazado,
cálido gemido.
Heraldos dormidos de un trémulo roce,
barrera en el sonido,
pájaros sin norte.
La risa es el torrente
que cuando cae alto reverbera el alma.
Cola de cometa en risa que arrebola,
que te dispersa eterno por instantes.
Todos somos hijos del vaivén.
Cazador cazado,
cálido gemido.
Ventanas abiertas al relente de la noche,
centros de universos,
muñecos de resortes.
Si es que sincero he de ser
y me escucháis,os contaré
que hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Si he de ser sincero,
hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Y hay tantos hoy en un instante,
Y hay tantos hoy en un instante…
Un pasado roto no es nada.
Al final te das cuenta de que nunca estuvo entero del todo.
Tú sabes de los vaivenes del ánimo,
de lo deprisa que pasan los años,
del reptar de las obligaciones,
de lo poco que duran los momentos brillantes.
Todos somos hijos del vaivén.
Cazador cazado.
Cálido gemido.
Heraldos dormidos de un trémulo roce,
barrera en el sonido,
pájaro sin norte.
Si es que sincero he de ser y me escucháis,
os contaré que hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Si he de ser sincero.
Hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Tú sabes que los días apenas nos dan
para un vivir apresurado.
Tú sabes que tuvimos alas,
que el presente ya es pasado,
Que se puede acampar al pie de las montañas
y hacer un fuego blanco junto a un lago.
Cuando yo quiera has de volver
Juan Gabriel
Antiguo Cuartel de Artilleria de Lorca 24
de septiembre de 2005
Sigue diciendo por ahí
que ya no volverás conmigo,
que te olvidaste ya de mí,
que ya no somos ni amigos.
Engaña a todos que más da,
me importan poco tus mentiras.
Cuando yo quiera has de volver.
Cuando yo quiera has de volver
aunque tú digas lo que digas.
Cuando yo quiera has de volver
si todo está en que yo decida.
Cuando yo quiera has de volver,
pídele a dios que te lo diga.
Porque aunque trates de olvidar
nunca podrás porque tu vida
la tengo toda en mi poder
y si no has vuelto es porque
yo no he querido todavía.
Cuando yo quiera has de volver
no serás tú quien lo decida.
Cuando la gana a mí me de,
tú volveras cuando yo diga.
Porque aunque trates de olvidar
nunca podrás porque tu vida
la tengo toda en mi poder
y si no has vuelto es porque
yo no he querido todavia.
Juan sin tierra
Jorge Saldaña
Teatre Tívoli de Barcelona 22 de noviembre
de 2004
Voy a cantar el corrido
de un hombre que fué a la guerra
anduvo en la sierra herido
para conquistar su tierra.
Lo conocí en la batalla,
siempre cantaba a la sera:
"el que es revolucionario
puede morir donde quiera".
El general nos decía:
"peleen con mucho valor,
les vamos a dar parcelas
cuando haya repartición".
Gritó Emiliano Zapata:
"Quiero tierra y libertad"
y el gobierno se reía
cuando lo iban a enterrar.
Vuela, vuela pajarito,
párate en aquella higuera,
que aquí se acaba el corrido
del mentado Juan sin tierra.
La media vuelta
José Alfredo Jiménez
Palacio de los Deportes de la Comunidad de
Madrid 28 de octubre de 2005
Te vas porque yo quiero que te vayas,
a la hora que yo quiera te detengo,
yo se que mi cariño te hace falta,
porque quieras o no,
yo soy tu dueño.
Quiero que te vayas por el mundo
y quiero que conozcas mucha gente
yo quiero que te besen otros labios
para que me compares hoy como siempre.
Si encuentras otro amor que te comprenda
y sientes que te quiere mas que nadie
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol
cuando muera la tarde,
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol
cuando muera la tarde.
Quiero que te vayas por el mundo
y quiero que conozcas mucha gente
yo quiero que te besen otros labios
para que me compares hoy como siempre.
Si encuentras otro amor que te comprenda
y sientes que te quiere más que nadie
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol
cuando muera la tarde,
entonces yo daré la media vuelta
y me iré con el sol
cuando muera la tarde.
Te vas porque yo quiero que te vayas.
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