Asimismo, admitió que la "caña" que ha recibido en España "ha sido
positiva, porque me ha dado fuerza para demostrar lo que puedo hacer, que
puedo triunfar y que vale la pena todo este sacrificio".
Sobre la etiqueta de ser hijo de Julio Iglesias, apuntó que a su padre lo
"respeta y admira muchísimo" desde "pequeñito, cuando iba a giras con él, me
emocionaba al verlo encima del escenario y me imaginaba estar arriba", y
ahora comprueba que esa sensación "es un vicio cuando tienes un público
bueno enfrente de ti".
Considera que ha tenido "muchísima suerte" en su carrera "desde el
principio", al poder elegir sus canciones y decidir los "pasos" que daba,
"con ayuda de otros y con un buen equipo", por lo que nunca se he sentido
"controlado, ni por la compañía de discos, ni por los managers ni por los
músicos".
Sin embargo, Enrique Iglesias cree que es "inseguro artísticamente a
veces", pero eso le "ha creado un apetito para querer trabajar más, hacer
mejores discos y escribir mejores canciones". Cuando lanza un disco, sólo la
intuición puede indicarle qué tema va a ser un éxito, "cuando escuchas una
canción y se te ponen los pelos de punta".
Cada vez que regresa a España siente un "nerviosismo" especial, según el
cantante, que reconoció que le "critican mucho" por tener "un idioma
extraño". Sin embargo, él se considera "cien por cien español", y en Miami,
donde reside, está siempre en contacto con compatriotas.