En el 2002, Bono y O'Neill viajaron
alrededor del continente para resaltar la necesidad de que los gobiernos
occidentales aumenten la ayuda y alivien la carga de las deudas de los
países pobres.
Bono ha liderado una exitosa campaña para
eliminar la deuda de los países pobres y líderes mundiales han alabado sus
esfuerzos por ser un participante constructivo en la elaboración de
políticas internacionales.
En junio, el Grupo de los Ocho países más
industrializados del mundo, reunido en la localidad escocesa de Gleneagles,
acordaron cancelar la deuda de 18 países con bajos ingresos, la mayoría de
ellos africanos, para que se liberen recursos que disminuyan la pobreza. Las
potencias del G-8 también prometieron duplicar la ayuda a África para el año
2010 hasta unos 47.000 millones de dólares.
Mucho ha cambiado desde el viaje de Bono y
O'Neill en el 2002. El continente disfruta de sus mayores tasas de
crecimiento en más de 30 años, debido no sólo a un alza repentina en los
precios globales de materias primas sino también a mejoras en las políticas
económicas de gobierno y a un menor número de conflictos. Sin embargo, los
críticos dicen que años de ayuda internacional han hecho poco por cambiar
efectivamente las vidas de muchos africanos.