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Biografía
Rosa

Rosa le tiene mucho apego a la familia, y eso lo demuestra el hecho de que
hasta el momento de entrar en la Academia de Operación Triunfo no se había
separado de sus padres ni un solo día. Todos, desde su abuela a sus tíos,
tienen algo en común con Rosa: su afición a la música.
Es la tercera de cuatro hermanos. De mayor a menor, los chicos -ella es la
única chica- se llaman Eduardo, José Octavio y Francisco José. Su
relación con todos ellos es perfecta, pero se lleva especialmente bien
con el menor por la poca diferencia de edad, apenas un año.
Canta hasta en la ducha. Especialmente en la ducha, bromean sus
familiares. Su afición por la música nació siendo ella muy pequeña: su
madre aún se emociona al recordar la vocecita de una Rosa con 4 años que
sorprendió a todos cantando una ranchera.
Empezó a plantearse lo de ser cantante cuando era adolescente. En aquella
época les pedía a sus padres que la llevaran a restaurantes o pubs en
los que hubiera música en directo. Cuando la actuación terminaba, Rosa
pedía a los músicos que la dejaran cantar con ellos.
Aunque le aburre estudiar, ha tomado clases de canto y piano. Asegura que
no le importan la fama o el dinero: participa en "Operación
Triunfo" porque quiere aprender.
Siempre le han atraído las cantantes negras de soul y admira a Whitney
Houston. Amante de la salsa, se considera una persona muy
"bailonga". En cambio, su familia dice que no se le da bien,
pero que nada bien, el flamenco puro.
A Rosa le apasiona el estilo hippy y muestra de ello son las lunas, las
velas o el incienso que decoran su habitación. Uno de sus vicios son los
buenos restaurantes: dice que si algo le gusta, es comer bien.
Sus familiares la definen como una "niña grande", inocente y
muy cariñosa. Dicen que cuando Rosa volvía de uno de los castings del
programa lo hacía sin sus collares, sortijas, pulseras... porque los había
regalado a la gente que iba conociendo.
Tiene pocos amigos, pero muy intensos porque Rosa es una persona muy
afectuosa y de espíritu romántico.
Rosa ha sido el personaje más querido y apoyado por el público. Semana
tras semana, Rosa fue elegida la favorita del público y eso la llevó a
ser la gran ganadora de la final del programa, junto con "sus dos
hombres": Bisbal y Bustamante. Ser ganador suponía ser uno de los 3
candidatos para representar a España en el Festival de Eurovisión 2002.
A lo largo del programa aprendió mucho y su evolución se notó en sus
actuaciones. El aprendizaje la ayudó a vencer sus miedos y, aunque aún
le queda un largo camino por recorrer, nadie duda de la calidad musical de
esta maravillosa mujer que ha encontrado en su voz a su mayor aliado.
Rosa ha fichado con BMG-RCA, una de las discográficas más potentes de
España y su primer álbum lo produce Alejo Estivel, mítico ex componente
del grupo Tequila.
Además y por si fuera poco, su voz ha inspirado a artistas como Armando
Manzanero y José Luis Perales, que son sólo algunos de los que han
creado canciones para que las interprete Rosa.
El primer álbum de Rosa se titula igual que ella "Rosa".
Contiene 12 canciones que incluyen dos versiones de “Europe’s Living A
Celebration” y un magnífico duo con su compañero Manu Tenorio en el
tema “La Apuesta”. Rosa, además, ha cantado un tema que inmortalizó
su admirada Aretha Franklin en los sesenta: “I say a little prayer”,
en una versión hecha especialmente para ella.
El 4 de abril comenzó la gira triunfal de los chicos de la academia.
Veinticuatro ciudades hasta el 18 de mayo. Todo el papel vendido. La próxima
semana, el disco de Rosa estará en la calle. Y el 25 de mayo, cita eurovisiva
en Tallin (Estonia). Y a partir del verano, gira en solitario. Mucha tela que
cortar. Hace seis meses que Rosa apenas habla con sus padres; en la academia,
todas sus conversaciones eran controladas y grabadas. Y estaban prohibidos los móviles.
Desde octubre, sólo ha dormido dos días en la casita de pueblo que ayudó a
reconstruir picando como un peón de albañil aventajado junto a sus tres
hermanos. Su habitación está fría y desierta. Unos cuantos discos revueltos y
ropa desordenada sobre la cama. Su madre se consuela enchufando desde que
amanece el canal Operación Triunfo. Rosa María López Cortés ya no vive aquí.
Rosa tiene hoy su centro de operaciones en Barcelona, muy cerca del parque Güell.
Su medio hogar es La Academia de los Artistas, una empresa creada en el entorno
de Gestmusic y Vale Music (está emplazada en unas antiguas oficinas de
Gestmusic y su director, Juan Ramón Rodríguez, es un hombre de Vale) para
gestionar, durante los próximos cuatro años, los derechos de imagen y asesorar
legal y fiscalmente a los chicos de Operación Triunfo y sus abultados ingresos
económicos. El equivalente a Vale Music y su gestión de los ingresos por la
venta de discos. Sobre las oficinas de esta nueva academia, varios dormitorios
albergarán a los componentes que lo deseen. Rosa, que ha permanecido en un
hotel madrileño durante la grabación de su disco, aún no sabe qué será de
su vida.
No lo sabe… del todo. Rosa no es tonta. No es el tarugo andaluz que
muchos imaginan. Lo más fácil es transcribir automáticamente su amplio catálogo
de ozús, peazos y chiquishos. O ridiculizar sus gestos a lo Carmen Sevilla. Es
cierto, no es Einstein. Es cierto, está sobrepasada. Pero ella relativiza su
presente con una filosofía muy particular. Es como parece que es. No conoce el
mal de altura. Cada día de su nueva vida es un paso adelante. Física y
mentalmente. Sólo hay que verla en el estudio de grabación de Alejo Stivel
vestida con un ajustado conjunto vaquero y altísimas botas de ante beis. Es
otra. Como dice su madre: “Sólo le falta el príncipe azul para que el cuento
de Cenicienta sea realidad”. Cada vez se corta menos. Es menos tímida. Bromea
en un inglés chapurreado con Brett Rader, el gigantesco ingeniero de sonido
made in Oklahoma de su primer disco. “Cantando, hace todo lo que le pedimos: más
grave, más agudo, más gutural, más masculino; es una mina”, explica el
ayudante de producción. “Le puedes pedir lo que quieras… y lo hace”.
Rosa es cariñosa, natural, tierna, atenta. Rosa ha vuelto
a soñar. Quiere estudiar inglés, guitarra, baile; arreglarse los dientes,
quitarse sus cuatro dioptrías de miopía.
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